Efectivizando el dirigismo
No caben dudas de que el gobierno nacional ejerce una fuerte influencia en la dirección de diversos sectores económicos, lo que no es malo en sí mismo salvo para los liberales más extremos o los anarquistas puros. El problema del dirigismo económico es que su éxito depende de un análisis adecuado y sistémico del sector a intervenir. Esto viene a cuento de diversos temas vinculados a la tecnología que reflejan una inadecuada participación del Estado en su objetivo de lograr un mayor desarrollo económico y social.
No llama la atención por lo recurrente, pero no deja de ser inexplicable el afán de regular los precios de productos y servicios que no son esenciales para la población. Esta semana, Cablevisión volvió a estar en las noticias por la decisión del Secretario de Comercio, vía resolución, de anular un reciente aumento de sus abonos, retrotrayéndolos a los valores previos. Más allá de tratarse de un servicio que no es público (por lo que no corresponde que el Estado intervenga en la fijación de su precio), la situación pone nuevamente en evidencia el error estratégico de no haber mantenido la habilitación a las empresas de telecomunicaciones a dar servicios de TV, tal cual estaba previsto en el primer proyecto de Ley de Medios. De no haberse negociado ese punto, hoy habría más competencia en el negocio de la TV paga, lo que sería un freno más efectivo al aumento de precios. El camino seguido en cambio fue el de restricción de la competencia y un pretendido control de precios que tiene amplias probabilidades de no cumplirse, con el consiguiente revés para las autoridades.
Otro tema con un tratamiento discutible (y no totalmente ajeno al punto anterior) es el de la TDT. El Estado está invirtiendo grandes sumas de dinero para desplegar una red que cubra todo el país para dar servicios de TV digital gratuita, si bien lleva cierto retraso frente a los objetivos planteados originalmente. Pero no alcanza sólo con tener la red, tal como puede observarse en la actualidad. De nada sirve plantar antenas si los ciudadanos no cuentan con la tecnología necesaria para poder recibir lo que éstas emiten. Para esto se estableció un plan para distribuir decodificadores entre sectores no favorecidos, donde también se registró una brecha importante entre lo anunciado y lo cumplido. Pero se dejó de lado un resorte del Estado como es el de exigir la incorporación del decodificador para TDT en todo televisor comercializado en el país. Algo que no sería tan difícil, habida cuenta de que la gran mayoría son fabricados bajo el régimen de promoción de Tierra del Fuego. Sin embargo, a un año del lanzamiento de la TDT, los televisores locales adaptados a esta norma brillan por su ausencia. Así, lo que tenemos hoy equivale a contar con una red celular aunque casi sin teléfonos que la puedan utilizar.
En definitiva, más allá de uno estar o no de acuerdo con éstos, es evidente que el gobierno podría lograr objetivos de manera más eficaz y eficiente. Esperemos que sea tomado como una crítica constructiva.










Como siempre muy interesante tu análisis Enrique. Lo que llama la atención de esta situación es la disparidad con la que el gobierno procede hacia diversos sectores de negocios. El claro contraejemplo es lo que viene pasando con la telefonía celular, donde las 3 grandes empresas vienen logrando la aprobación de dos aumentos por año casi sin objeción gubernamental, y más tomando en cuenta la enorme rentabilidad que viene registrando hace años el sector. Alargando el argumento, esto nos llevaría a pensar en la existencia de alguna suerte de intercambio (particularista) entre el gobierno y las empresas. Incluso se podría decir que esta lógica de intercambios, más que la consideración de una racionalidad sectorial o en todo caso social de largo plazo, constituye el factor principal de las decisiones de políticas públicas hacia el sector de telecomunicaciones de todos los últimos gobiernos. Lo que las telefónicas han sabido usar muy hábilmente (revisando estas dos décadas es difícil encontrar decisiones claramente contrarias a sus intereses, y han logrado sistemáticamente proteger sus negocios originales y extender su dominio hacia nuevos sectores como provisión de Internet). Quizá la medida más contraria que hayan tenido es justamente la que mencionás, la no autorización para la prestación de televisión paga (que implica no autorizarlas a extenderse a otro nuevo negocio), y que se explica sólo por la necesidad de conseguir los apoyos políticos necesarios para la aprobación de la Ley de Medios. La pregunta entonces sería qué es lo que las telefónicas tienen para ofrecer a los gobiernos en esta lógica de intercambios: sólo los pagos de impuestos o las promesas de nuevas inversiones, o hay algo atrás que nos estamos perdiendo? Pero bueno, ya suena muy conspirativo no?
las empresas mas representativas del mercado argentino (bgh, radio victoria, newsan ) en sus lineas de productos ya incorporan de hace tiempo los decodificadores de tdt , es cierto que en los productos de mas baja gama como los televisores de tubo, los cuales van desapareciendo rapidamente del mercado no estan incorporado ,por cuestiones de costos de estos productos y el valor del modulo decodificador de tdt.
tambien es cierto que estas empresas radicadas en TDF quieren ingresar en el mercado de decodificadores de tdt y las empresas radicadas en el territorio continental presentaron oposicion en la secretaria de industria para que los decodificadores no se produscan bajo el subregimen de promocion industrial
Gracias por el dato. Se ve que no es un factor que incentive las ventas, porque no suelen destacar esta capacidad en las publicidades. Sólo recuerdo a RCA haciendo campaña con su LCD con deco incorporado. Y sólo fue por un tiempo nomás.