Perspectivas diferentes
Con las recientes presentaciones de los balances del año 2010 de los operadores del mercado celular argentino, es posible analizar distintas variables que permiten entender mejor qué es lo que pasa en el segmento así como la performance de los distintos actores.
Tal como explicáramos la semana pasada, las cifras de cantidad de líneas (52 millones según surge de los distintos balances) están distorsionadas por la contabilización de líneas técnicamente en servicio pero en desuso en la práctica. La distorsión se acentúa por la utilización de criterios diversos según cada operador para determinar en qué circunstancias una línea en servicio es dada de baja. Esta situación exige la utilización de un criterio más uniforme, y aquí el dinero cumple perfectamente ese rol. Al fin y al cabo, un peso es un peso, no importa en el balance de quién figure.

De los tres principales operadores, Claro y Movistar intercambian roles según lo que se mire sean líneas o facturación. Mientras que el primero lidera en líneas declaradas en servicio y el segundo se ubica tercero (apenas por debajo de Personal), el orden ser invierte cuando de dinero se habla.
Esto también se refleja en el ARPU, que en el caso de Movistar es de $ 50 frente a $ 38 de Claro. Esta diferencia puede tener dos explicaciones no excluyentes entre sí. La primera, que Claro contabiliza un número mayor de líneas en desuso como en servicio (y que por lo tanto no facturan) que sus competidores. La segunda, que los clientes de Claro gastan menos en el servicio. Esto a su vez podría ser el resultado de un uso menos intensivo del servicio y/o de tarifas más bajas, aunque este último punto es de difícil comparación debido a la diversidad de éstas y de los planes de descuentos.
El caso de Nextel es radicalmente distinto. Su participación en facturación es notablemente más alta que en líneas, con un ARPU que triplica al promedio de la industria. Como para que no la envidien…

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El terrible terremoto de Japón de la semana pasada y sus efectos colaterales podrían tener un impacto en la industria tecnológica en el corto y, quizás, en el largo plazo.
Para quienes no estamos dentro del negocio de fabricar celulares, el caso de RIM (fabricante de los Blackberry) es más que interesante. Se trata de una empresa que pasó de incumbente a challenger, lo que hace atractivo su análisis.
Si bien los diarios fueron rápidos en subirse a la ola de la digitalización (a diferencia de las discográficas), todavía buscan lograr un equilibrio entre un creciente número de lectores online pero que no es acompañado en igual medida por el lado de los ingresos, hasta ahora mayormente centrados en la publicidad.
No caben dudas de que el gobierno nacional ejerce una fuerte influencia en la dirección de diversos sectores económicos, lo que no es malo en sí mismo salvo para los liberales más extremos o los anarquistas puros. El problema del dirigismo económico es que su éxito depende de un análisis adecuado y sistémico del sector a intervenir. Esto viene a cuento de diversos temas vinculados a la tecnología que reflejan una inadecuada participación del Estado en su objetivo de lograr un mayor desarrollo económico y social.
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Evidenciando por qué Google considera cada vez más a Facebook como su archirrival en Internet, 




