Cantidad no es calidad

La semana pasada quedó en el tintero (mejor dicho, teclado) la noticia de que el gobierno nacional planea distribuir 12 señales de TDT en la Capital Federal. De esta forma, a las actuales 11 señales existentes se sumarían los 4 canales de aire actuales (Trece, Telefé, Nueve y América) y los que correspondan al Estado porteño, la UBA (Universidad de Buenos Aires) y la Iglesia. En los papeles, se conformaría así una interesante alternativa gratuita a la televisión paga (tanto por cable como satelital). Pero no todo lo que reluce es oro.

Las señales a licitar serán únicamente locales, lo cual le quitará escala a algunas producciones. Los canales de aire fueron invitados a participar, pero aún no hay detalles de cuándo esto sucederá. Pero el tema de fondo con tanta oferta gratuita pasa por el financiamiento. Este sólo podrá obtenerse vía publicidad o el patrocinio de las entidades que estén detrás de cada señal (que no tendrán los mismos recursos en todos los casos).

El financiamiento vía publicidad no será sencillo. La torta publicitaria no crece en proporción a la oferta de medios sino que está más vinculada al desarrollo de la economía. Es algo así como sentar 20 comensales más a una mesa donde hay una torta para 4. Más de uno se va a quedar con hambre… El riesgo entonces es que muchos de esos canales adicionales terminen teniendo baja calidad. De ser así, la alternativa a la TV paga no sería demasiado sólida.

El otro punto son los decodificadores, que se convierten en algo así como la barrera de entrada a la TDT. Hoy, no tiene demasiado sentido comprar uno por el costo de éstos en relación al contenido a acceder. Y a pesar de que la TDT fue lanzada hace casi ya un año, todavía los televisores que incluyan sintonizador para este nuevo servicios brillan por su ausencia.

En este escenario, si bien el artículo menciona el uso de la TDT en un año electoral, la realidad indica que su impacto real en el corto plazo será prácticamente nulo.

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2 Responses to “Cantidad no es calidad”

  1. El boletín se lo podría calificar de bueno en referente a la información tecnológica que brindaapenas pero cuando incursiona en política se lo podría calificar de carriotista, es decir hace preduicciones políticas interesadas, catastróficas que en el tiempo no se confirman. ejemplos; Cuando se promulgó el decreto de modificación de aranceles para la fabricación y montaje de productos tecnológicos en Tierra del Fuego este boletín anunción una futura catastrofe de tecnología en el país. Paso un año y no reconoce el favorable cambio, claro lo menciona, pero nada. Ahora en esta nota se tira contra la TDT e indirectamente contra la Ley de Medios, claro que habrá problemas con la publicidad, pero más problemas para los medios concentrados, ejemplo canal 13 y 11 se llevan el 85% de la torta publicitarias de la teleivisión de aire y cada punto que le coman será un dolor de cabeza. Por esto no se entiende como consultores privados que se dicen “independientes” defiendan a los oligopolios concentrados, salvo claro está, que abreven en la misma teta

  2. Siempre me maravilla ver que gente que cree que uno no es independiente porque no comparte su punto de vista. ¿No es más probable que haya diferencias de perspectivas a pensar que todo aquel que no piensa como uno está comprado? En su momento no anunciamos ninguna catástrofe. Sí que no era a nuestro criterio una política correcta, y lo seguimos manteniendo. Lo mismo sucede con la forma en que se está implementado la TDT. En cuanto a la Ley de Medios, toca tantos puntos que resulta difícil estar totalmente de acuerdo o totalmente en desacuerdo. Pero tu razonamiento es muy reduccionista, limitándose a un “estás a favor o estás en contra”. Ojalá las cosas fueran tan simples…

    Más allá de las diferencias (y de las acusaciones sin fundamentos) gracias por participar y expresar tu opinión. Que los lectores saquen sus propias conclusiones.

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