El sabor de la nueva televisión
Quienes ven con recelo el creciente poder y alcance de Google no parecen ser paranoicos. La empresa reina en Internet con su buscador y sus distintos servicios (gmail, maps, docs y tantos otros). También comienza a cobrar relevancia en el mundo móvil no sólo por sus mismos servicios adaptados a la pequeña pantalla sino que además incurre en el terreno de los sistemas operativos, donde está captando el interés de diversos fabricantes. Pero en Google saben que el mundo tiene tres pantallas, y van por la última que les falta conquistar: la TV.
El anuncio de Google TV realizado la semana pasada podría ser un indicio de cómo evolucionará el consumo de contenido audiovisual en los próximos años. Básicamente, Google apunta a ampliar el menú de contenidos en video extendiéndolo a todo lo disponible en Internet al tiempo que, basándose en su modelo de buscador, apunta a simplificar el proceso de encontrarlos. Y todo esto desde la comodidad y mejor experiencia de una TV en vez de una PC. Un buen resumen puede verse en este video.
Para apuntalar el éxito de Google TV, la empresa realizó el anuncio con socios de peso. Sony adelantó que incluirá esta plataforma (basada en Android) en sus próximos modelos de TV y de reproductores Blu-ray. Logitech ofrecerá set top boxes para las TV que no tengan esta capacidad. Intel proveerá procesadores Atom para todos los dispositivos que corran Google TV. Y finalmente, Best Buy, el mayor minorista de electrónicos de los EE.UU., se comprometió a distribuir los equipos necesarios para acceder al servicio.
Se podrá argumentar que no se trata del único modelo que combina TV e Internet. Ya algunos televisores, reproductores de Blu-ray y hasta consolas de video juegos permiten acceder a contenidos en video en Internet. Pero lo que hay actualmente suele tomar a la red como una plataforma de distribución y no de contenidos, siendo estos últimos acotados a ofertas específicas, como Netflix. El modelo de Google, en cambio, intenta tomar a Internet no sólo como red de distribución sino como plataforma de contenidos, permitiendo al usuario ver cualquier sitio Web desde su TV.
Resta saber aún si la propuesta resultará finalmente exitosa. Es probable que esto ocurra ya que cumple con varios de los requisitos de lo que se espera del consumo de contenidos audiovisuales luego del impacto de Internet en los mismos durante los últimos años. Uno es la amplia disponibilidad de contenidos mucho mayor de la que ofrece cualquier sistema de TV (paga o gratuita). El otro, la posibilidad de consumir bajo demanda, sin tener que adaptar tiempos y contenidos a los designios de un gerente de programación.
Por supuesto, el modelo de Google TV tiene un alto impacto en la industria de TV, especialmente los modelos pagos como el cable o satélite. Esto se debe a que desintermedia la distribución de contenidos, los cuales son accesibles directamente desde Internet. Así, el atractivo de pagar por contenidos elegidos por los operadores de TV tenderá a disminuir, por lo que la capacidad de ofrecer conectividad de gran ancho de banda será cada vez más relevante para éstos.
Por otra parte, si bien este modelo reduce el papel de las redes de banda ancha a ser un mero transporte (las tan temidas dumb pipes), abre la posibilidad de mejorar los ingresos a través de productos que aseguren anchos de banda mínimo, llevando al mercado masivo el concepto de CIR, que garanticen un piso en la capacidad de transmisión de datos.
Visto desde una perspectiva más local, el anuncio no hace más que confirmar lo que desde este medio se criticó de la recientemente sancionada Ley de Medios Audiovisuales. Que las redes serán cada vez más independientes de los contenidos, por lo que merecen regulaciones distintas, y que se obvió el impacto de Internet, con una concepción de los medios propia del siglo XX y no del XXI. Quizás esto no sea evidente en el corto plazo, pero operadores, proveedores de contenidos y legisladores no pueden dejar de considerar este escenario que tiene altísimas chances de convertirse en una realidad en el futuro. Conviene recordar que los tiempos de Internet son muy veloces. YouTube no existía tan sólo 5 años atrás…

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Hay dos cosas en el mundo de las telcos en Brasil que son bien sabidas: se trata de un mercado enorme, lo que lo hace atractivo, y que Telefónica quiere, desde hace años, quedarse con la totalidad de Vivo, el mayor operador de ese país.
Los estadounidenses tienen la característica de medir todo a través del dinero, o, para ser más precisos, en dólares. Así, por ejemplo, si un huracán fue más devastador que el anterior, la forma de saberlo será midiendo las pérdidas económicas ocasionadas, las cuales se calculan a través de los seguros contratados que deberán ejecutarse. O una casa es mejor que otra si cuesta US$ 2 millones en vez de US$ 1,8 millón. El mismo criterio se aplica al mundo de los negocios, donde se mide la relevancia de las empresas no por los criterios contables básicos (activos, ganancias, ratios, etc.) sino por la valuación de mercado que surge del valor de sus acciones. Se trata de una medida relativa, ya que es sabido que las acciones tienen una volatilidad que no tienen otros indicadores de gestión.
Años 80. Apple lanza su computadora personal Macintosh. Su interfaz gráfica y la integración de hardware y software de un mismo fabricante hacían de ésta un equipo muy superior a las PC de múltiples marcas corriendo bajo la interfaz de texto de MS DOS. Pero a pesar de ser claramente superior, la Macintosh nunca dejó de ser un producto de nicho, estando siempre por debajo del 10% de participación de mercado en computadoras personales, llegando por momentos a niveles de 3%. ¿Por qué? El modelo cerrado, tan propicio para simplificar el funcionamiento del equipo, le restó alcance y variedad. En la vereda de enfrente, Microsoft con un sistema operativo con sus limitaciones y defectos (primero el MS DOS, luego las distintas versiones de Windows), pero bajo un modelo abierto, demostró ser más fuerte. Esta apertura permitía la innovación de los fabricantes de hardware y el desarrollo de distintos modelos de comercialización así como de diseño de producto. Se cumplía nuevamente la máxima que dice que en tecnología no es el mejor producto desde el punto de vista técnico el que resulta ser un éxito comercial.




