¿Sol naciente?
Algunos indicios surgidos de diversas charlas con actores de la industria apuntan a que finalmente el estándar de TV digital a adoptar por Argentina termine siendo el combo japonés-brasilero.
Por un lado, la norma DBV (de origen europeo) dejó recientemente de tener un representante en Argentina. A esto se suma que los impulsores de ATSC están hoy totalmente abocados al mercado de EE.UU., donde recientemente se postergó por unos meses la fecha del “apagón analógico”. Hoy, los fabricantes de equipamiento para TV digital bajo esta norma están más que entretenidos atendiendo un mercado mucho más grande y más rico, que significa un negocio inmediato y no una promesa para mañana.
A esto hay que sumarle un lobby muy fuerte por parte del Estado japonés a favor de la norma ISDB-T y a las declaraciones recientes de funcionarios brasileros indicando que Argentina optaría por esta norma. Así, todos los caminos conducen a Japón con escala en Brasil. Teniendo en cuenta que la norma está definida únicamente en Japón y, con variantes, en Brasil, se podría repetir la decisión del PAL-N como norma de TV color, tomada en los años 70 y cuyas consecuencias aún subsisten










Parece mentira que todavía no hayamos aprendido la lección: tener que pagar por la tecnología más de lo que ella vale relegando, además, masividad, confort y calidad.
No hace falta retrotraerse mucho en la historia, basta con ver el resultado del desarrollo del celular argentino.
Veamos un ejemplo positivo: El boom de la telefonía celular tuvo lugar cuando se introdujo la tecnología GSM al mercado. Los factores de éxito fueron; excelente calidad y altísima economía de escala. Antes del 2003, la telefonía celular estaba limitada a unos pocos. Por este motivo, en tres años se avanzó de poco más de 6 millones de teléfonos celulares a más de 20 millones.
No caben dudas que con esta decisión, el futuro de la televisión digital está condenada a tener un desarrollo limitado a los segmentos de alto poder adquisitivo y con productos de baja calidad y baja competitividad, en suma, para pocos.
Si quienes legislan pensaran en términos de mercado masivo, deberían permitir la utilización de distintos estándares y que sea el mercado el que decida qué estándar prefiere.
Está demostrado que el intervencionismo no sirve, sólo las guías.
Walter,
No creo que en este caso pudieran aplicarse diversos estándares. Sí me parece importante optar por un estándar más difundido que garantiza multiplicidad de oferta y precios más bajos.
Es más, si el estándar es el japonés-brasilero, quizás nuestra industria vea pasar el negocio… o habrá un estándar japonés-argentino como el PAL-N fue el estándar alemán-argentino?
“Todo es posible en la dimensión desconocida”, cerraba la vieja serie.
Enrique:
es cierto lo que mencionás. Apoyándome en mi experiencia resulta difícil predecir cual será el estándar o la tecnología más difundida, aún más en estas circunstancias. Las alternativas serán eventualmente 3 o la industria deberá acordar utilizar uno sólo, como Blue Ray Disc.
Por este motivo sugería no limitarlo y ver qué ocurre. No creo que podamos volver a darnos el lujo de tener un estándar como PAL-N, sólo para nuestro mercado. Al menos, eso espero.
Saludos, Walter
Walter,
Es dificil adoptar múltiples estándares en el caso de la TV, porque salvo que existieran receptores multinormas, la apuesta es muy riesgosa para quien tiene que transmitir.
En este caso, lo mejor es la estandarización. El problema pasará más bien por el proceso y las causas que lleven a optar por una norma en desmedro de las otras.
Salud!