Jubilación sin júbilo
En una Argentina que se parece cada vez más a una montaña rusa, con emociones extremas que se repiten entre escasos y breves momentos de sosiego (a tal punto que habría que bautizar el juego como “montaña argenta”), esta semana la mano vino por el lado de la estatización de las AFJP (Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones), o mejor dicho, de los recursos de éstas.
Sin entrar en la discusión política, ideológica o técnica sobre la conveniencia y oportunidad de la medida, es conveniente analizar cuál sería su impacto ésta en caso de concretarse como ha sido planteada. Y lo primero que surge son dos cosas: una suerte de estatización parcial de muchas empresas (incluyendo a un actor de peso en telecomunicaciones) y una restricción de fondos que sirven para financiar las compras de muchos productos tecnológicos.
Teniendo en cuenta que las AFJP invirtieron el 10% de sus recursos en acciones ordinarias de empresas argentinas, donde el primer lugar medido en pesos es para Telecom Argentina (según información de la Superintendencia de AFJP), tendríamos al Estado participando nuevamente en la provisión de servicios de telecomunicaciones, ya que tendría más del 20% del capital. A esta lista, aunque con participaciones mucho menores, se sumarían el Grupo Clarín, Telefónica, Intel, IBM, HP, Cisco, British Telecom, Nokia, Oracle y otras como para formar una cartera tecnológica más que interesante.
Por otra parte, las AFJP también fondean fideicomisos financieros que en muchos casos sirven a cadenas de electrodomésticos como Garbarino, Falabella, Ribeiro, Bonessi como una fuente para ofrecer financiación a los clientes. Justamente la capacidad de financiación es algo que se estuvo retrayendo en los últimos meses, impactando en las ventas. Una nacionalización de los fondos podría agravar aún más esta situación, salvo que se mantuvieran los criterios de inversión actuales.
Es notable como una decisión, en teoría simple, tiene ramificaciones impensadas (cuando no fue meditada con suficiente profundidad).









Bueno, siguiendo los comentarios del Sr Amado Boudou, los comentarios también parecen apresurados. EN A 2 Voces manifestó que el Anses seguirá siendo un inversor institucionalm que seguirá apoyando el financiamiento del consumo y las empresas locales. Incluso mencionó que el BNDes se financia con un sistema por el estilo (por eso no financia productos importados) . Dos cosas tiene a su favor: los antecedentes del gobierno muestran coherencia en apoyar la actvidad y el consumo. Es el único gobierno que ha tenido cajas de jubilaciones superavitarias. Y por lo que vi en un informe financiero de Telfónica, lo que prestan al ejecutivo está documentado y tasado: 11,8% .
Juan Pablo,
Acepto tu crítica de que el comentario puede ser apresurado. Pero no creo que sea más apresurado que el tratamiento que se quiere imponer a un tema tan delicado y con tantas implicancias.
Yo también tuve oportunidad de escuchar al Sr. Boudou en la radio, y claramente su mensaje intenta llevar tranquilidad luego del revuelo armado por una decisión sorpresiva, anunciada sin los necesarios detalles, que fueron apareciendo con el correr de los días. Los resultados están a la vista, con una semana llena de turbulencias (como si no alcanzara con las externas). El Sr. Boudou tardó cuatro días en aclarar lo que mencionás.
Por otra parte, te pido que prestes atención al 4° párrafo, especialmente la última frase, donde expreso que la situación se agravaría “salvo que se mantuvieran los criterios de inversión actuales”.
Sinceramente, no tengo una posición técnica tomada respecto de si conviene el sistema de reparto o de capitalización. Sí la tengo respecto de las movidas apresuradas, improvisadas y no consensuadas. Y en este caso, da toda la sensación de que primero dispararon y luego apuntaron (como ya sucedió en otros casos). A mi entender, esto es lo verdaderamente grave y a todas luces criticable.
Creo que, independientemente de cualquier discusion respecto a cual es el mejor sistema previsional para la Argentina de hoy y de las proximas 3 o 4 decadas, la clave de todo pasa por como se toma una decision de este tipo. En esto creo que concuerdo con Carrier en su analisis.
La decision ha sido a todas luces inconsulta, falta de analisis, y pesimamente propuesta. Estoy seguro que nunca imaginaron en ese pequeño grupo que toma las decisiones en este gobierno las implicancias actuales y futuras de lo que estan haciendo. Aunque, la falta de imaginacion no siempre es por ignorancia sino simplemente porque los intereses a veces apuntan hacia otro lado.
Finalmente, si alguna coherencia ha mantenido este gobierno y el anterior, es la falta de calidad en la toma de decisiones, las cuales parecen erraticas desde el punto de vista de un proyecto de pais (que, de hecho, no existe) y demasiado alineadas con un proyecto de poder. Entre otras coherencias que se han mantenido estan la falta de comunicacion con la mayoria de los sectores sociales, el cortoplacismo, y falta de vision de futuro respecto al rol que Argentina puede tener en el mundo.